Tirando Aceite/ El templo de los solitarios

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Por Moisés Cabo Leyva

 

Cuando todo lo demás falla;

renuncia y ve a la biblioteca.

Stephen King

 

¿Quién visita una biblioteca en la actualidad?

Como simple y llana opinión, fundamentada sólo en la propia imaginación, sin hacer caso de estadísticas o informes bibliotecarios, me aviento al ruedo expresando que “sólo los solitarios visitan las bibliotecas”.

Una biblioteca es un templo, pues según la Real Academia Española, la palabra templo tiene dentro sus significados, el ser un lugar real o imaginario en que se rinde o se supone rendirse culto al saber, a la justicia. Con base en lo anterior, una biblioteca es un templo del saber. Sin embargo, una biblioteca no sólo es silencio, libros, revistas, mesas y asientos. Una biblioteca es una selva extensa poblada de seres fantásticos, vasta en vegetación, su aire es tan puro como el de las montañas, sí, también las bibliotecas son bosques y montañas, ríos, lagos, lagunas y mares. Cada libro es un grano de arena, cada texto es la estrella de un firmamento que sigue expandiéndose como el universo de las letras, infinito, sin pausa.

El solitario o solitaria que visita este lugar, es un ser particularmente extraño. No contemos a los que acuden a una biblioteca a conectarse a internet o realizar una tarea. El solitario que visita una biblioteca para leer, para aprender, para instruirse, incluso para escribir o para descansar del acelerado movimiento de la ciudad, es un solitario o solitaria joven y viejo, joven porque con cada lectura renace, o bien rejuvenece sus ideales, sus ideales, sus sueños y sus metas. Y es un viejo porque dialoga con hombres y mujeres muertos, con personajes que construyeron la historia; y cada diálogo es un nuevo libro, y habla con poetas o con ensayistas, con ingenieros o artistas, con músicos, borrachos o locos.

En una biblioteca el solitario(a) se acompaña de los mejores manjares, vinos y compañías, deja de ser un solitario aunque esté sumido y absorto en la lectura, además de que puede viajar y conocer otros lugares, países, planetas y galaxias, viaja no sólo por el espacio sino por el tiempo, indaga en las diferentes concepciones sobre el origen del cosmos, y también por qué no, se aventura en el futuro de la humanidad.

El solitario(a) deja de serlo al entrar al templo-biblioteca-selva-mar, se vuelve uno con lo desconocido, se vuelve compañero de los más intrépidos exploradores, se vuelve confidente de los poetas más febriles y padece con ellos sus glorias y sus desdichas.

La biblioteca es el templo de los solitarios, de los marginados de la acelerada vida moderna, los solitarios(as) acarician las hojas que devoran con la vista y se alimentan de palabras, imágenes y sonidos que son intransferibles e inaudibles para los demás.

¿Hace cuánto que no visitas una biblioteca por el puro gusto de leer-aprender-divertirte-descansar del acelerado dinamismo de tu ciudad?

Te invito a que visites alguna biblioteca, ella con su silencio y solemnidad, tiene todo tipo de aventuras, saberes y secretos para ti, no la juzgues por su fachada, recuerda que muchas veces las apariencias engañan, así que no lo pienses más y ¡ve a una biblioteca a disfrutar!

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