Manifiesto de la No poesía/Amaury David Sánchez

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Por Amaury David Sánchez

 

A mis amigos, seres queridos y al amor.

Hay que negarlo todo, aunque suene repetitivo, niégalo.

Di que no.

En ese No, hay un pesimismo esperanzado.

Un grito que dice: Basta, ya es suficiente.

Detente por favor, aquí hay palabras.

Venos, veme.

Existimos, no estamos ausentes.

No nos faltes a la voz.

No. Millones de noes, gritando.

Agrietándose en el sonido de lo establecido.

Puede ser confuso, perderle el respeto al No.

Desgastarlo.

Usarlo hasta en el baño, en la ducha, el deseo.

Decir que no a la sopa espumosa, aquella dada como el mejor sustento de vida.

El teórico en el silencio dirá.

La No poesía es negarlo todo y negar nada, aunque esa nada, ya sea algo.

Es negar la palabra del político, que usa nuestras letras para apoderarse del silencio y manipularlo a su antojo, imponérnoslo en el día a día, tras el segundo delimitante de la verdad.

Toman las lenguas, las de todos nosotros.

Las usan en nuestra contra.

Instauran hombres para avalar sus voces.

Afirman reiteradamente que está bien, que TODO está bien.

Aunque no sea cierto.

Les llaman comunicadores y poetas.

Los primeros se arrastran por un peso.

Judas tentando al capital para ser en ello, en ellos y sus labios. Sucios por sorber el último espasmo de un macho.

Los segundos ganan premios y engatusan a la palabra para reafirmar todo lo dicho por los poderosos.

No retan al orden.

Son vejestorios, repitiendo la sarna de sus abuelos.

Los inventores del fuego, perdón, del reflejo que privó de realidad a los tipos de la caverna.

A ellos me dirijo y a su poesía, su poética.

Contra ellos, me manifiesto.

Soy de una escuela vieja, sí, pero a la vez lo niego.

Soy joven y esa necesidad de romper el orden está en mis manos.

En la tempestad de mis hormonas, vísceras, tripas.

Porque deseo, meo y defeco.

Me hago hombre, me deshago, babeo y espermo.

Así lato, existo. Me muero.

Me espanto cuando despierto y todo sigue igual.

Las lagañas, el café, el ruido del coche, el veneno del transporte motorizado, la velocidad con que me peino la desgracia para sonreírles a todos, aunque no sea feliz.

Estoy en contra de esa falaz poesía, que es, sólo por estar escrita.

Está. Falta develarla, quitarle la solemnidad con un poco de polvo.

Ensuciar sus rostros, convertirlos, travestirlos.

Pellicer cantaba al Usumacinta, al Grijalva, a Tabasco, mientras anhelaba la humedad de Tabs-Cob con la que soñaba y se le o(es)currían las palabras, las múltiples significaciones.

Sus hermanos Contemporáneos hicieron lo mismo, añoraron sus restos sobre el deseo de sus amantes, amados. Polimorfos hombres, encontrados en su saña y entregados a los versos del pubis, de los crecientes falos, acompañados de besos.

La No poesía es aquello que existe, pero está oculto, lo escondieron.

Nos la quitaron, dijeron: No existe.

Aquí está en mi boca, en la boca de muchos, en el mal aliento.

El hedoroso. Los pestilentes que en cada respiro apestan las finas fiestas, las grandes lecturas, los deseos machos.

En ella descansan todas las voces, las ignoradas.

No la usan para autorizar algo, sino para prevalecer, porque sus quejidos, gemidos, gritos, suspiros, lloriqueos y carcajadas ya tienen presencia.

Valor en sus oídos. Sin necesidad de que alguien los empodere.

Repito. La No poesía está en nuestras voces, somos nosotros.

No tiene solemnidad.

Lo niega todo.

Escucha mambo, chachachá. Baila so(e)bria en nuestros corazones, en el latido apresurado por el sobrepeso, la comida grasosa: gorditas, empanadas, tacos y tortas.

Danza en nuestra congestión nasal por el humo. La mierda que se gasifica y bebemos al amanecer.

Mi madre la usa cuando me explica cómo peleaba con mi abuelo, porque ella no quería ser una mujer más.

Madre, pero no esclava.

Fuego, no ceniza.

Mi padre escribe su ronco pecho en cada noticia y rompe el silencio con sus dedos.

Aurora anochece y sonríe.

Es luz desde 1996.

Puede definirse o no. Decirse y maldecirse, pero está.

Es presencia, espanto.

Está para ser usada, vivida.

Hablo de ella, porque habla de mí, es en mí y es en todo.

Eres No poesía y te quiero.

12 de septiembre de 2017.

 

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