Entrevista/Hemos tenido recursos sólo desde 2014, llevamos 3 años sin dinero: Sara Bravo Ramírez

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Entrevista realizada por Christian Leobardo Martínez Aguilera

Hace algunos meses  entrevistamos a la maestra en sociología Sara Esther Bravo Ramírez directora de la dependencia  Culturas Populares (CP)  en la zona de Acayucan Ver. Nos habló la socióloga en dicha entrevista sobre los amenazas que enfrentan para su supervivencia las  instituciones abocadas a las Culturas Populares y afirmó que una  de estas amenazas que más actúan en detrimento de dichas instituciones es  la indiferencia que muestran tanto el gobierno federal y el gobierno estatal respecto a  los recursos que deberían proporcionar. Hace mención también del modo como otras expresiones culturales foráneas a la geografía acayuqueña hacen mella en ciertas prácticas que sobre todo los jóvenes han adoptado y lo cual pone en peligro la existencia de ciertas expresiones culturales. A continuación les mostramos la charla con la Directora de Culturas Populares en Acayucan Ver. 

 

C.M.A.  Muy buenas noches Maestra, agradecemos el concedernos su tiempo para esta entrevista. Cronopios y Divergencias es una revista que nace con la intención de hacer difusión de la ciencia, la filosofía, el arte y la cultura. En compromiso con la difusión de la cultura, queremos preguntarle al respecto, como representante Cultural Populares en Acayucan primeramente  ¿Cuál es la importancia y la relevancia de la cultura popular en general y a su vez la importancia específica en una zona como el sureste veracruzano, dígase propiamente Acayucan y sus alrededores según su punto de vista?

S.B.R. La importancia es fundamental, en general como están pensadas las culturas populares, en nuestro país México, fueron pensadas por antropólogos suponiendo que la cultura popular era la cultura subversiva. Aquella cultura que va a contra corriente de lo que puede decirse como alta cultura, o cultura institucionalizada o normalizada. La cultura popular va en contra sentido de eso, y, entonces, es toda aquella que transgrede estos cánones que tenemos entendido es la cultura. Por ejemplo, la cultura popular puede ser el grafiti, la vestimenta de los punk, de los anarquistas; puede ser todo aquél lenguaje que se habla en los barrios, en las colonias pobres. Hay algunas ocasiones en que nos acercamos a jóvenes cuyos léxicos son, a veces, difíciles de entender, y todo esto constituye la cultura popular, sus formas de comportamientos, lo que practican, a veces hacen bailes, etc.

Eso es la cultura popular. Esta cultura popular se alimenta de algún modo de esa otra cultura canonizada  y normalizada, pero para transgredirla. Entonces, que exista una institución de nombre “culturas populares” lo que hace es reconocer que todo tipo de expresión humana es cultura, y creo que eso es algo que ha beneficiado a nuestro país a lo largo de más o menos 40 o 45 años que lleva la creación de una instancia como la que lleva el nombre de culturas populares. Reconocer otras prácticas, otra música, otra forma de ser, de vestir, de generar arte es muy sano y hace que nuestro país sea mucha más diverso.

Después sumaron a la cultura popular las culturas indígenas, porque no había una caracterización como Estado, como nación, para ellas; pero desde mi punto de vista las culturas indígenas son otra cosa, estas son la tradición de generación en generación, de una práctica humana cultural que viene de milenios, pero que no necesariamente es cultura popular. La cultura popular es aquella propiamente que transgrede, que subvierte los cánones de aquella conocida como alta cultura. Entonces, bueno, pues yo pertenezco a esta institución, a culturas populares, sin embargo, como el poco tiempo que yo llevo aquí, lo que les puedo decir es que así como para otros ámbitos de la cultura en general, nuestro Estado neoliberal no tienen ningún tipo de interés serio y cabal  en inversión para la cultura popular. En primer lugar hubo esta separación con estas reformas estructurales que ha habido durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, esta separación del CONACULTA (consejo nacional para la cultura y las artes) de la Secretaría de Educación Pública.  Por un lado se piensa que está bien que se le dé  calidad de secretaría a CONACULTA, pero por otro lado se queda con el mismo presupuesto, entonces, significa que el interés para promover la cultura queda sin ningún tipo de compromiso.

Pero por el otro lado, separarlo de un proceso educativo, nos hace ver cómo el papel de  la cultura para este gobierno neoliberal es mínimo. Como sabemos, le apuestan más a que las televisoras “eduquen” a la sociedad, a que las niñas y los niños se vean educados por tabletas y teléfonos celulares, por Televisa y Tv Azteca y no por actividades o procesos culturales, desde las políticas públicas.

C.M.A. – Usted había dicho que la CP es esa cultura subversiva que transgrede el canon ya establecido como cultura ¿qué diferencia hay entre la CP  que ustedes difunden y promueven a, digamos, la burdamente la llamada Cultura Pop? Que también de alguna manera es cierto modo de expresión e incluso cierto modo de ser para algunos jóvenes y adultos. Que como usted ha dicho, ha funcionado como educación, es decir, eso no entraría en la categoría de CP y con ello me refiero específicamente a tribus urbanas, o – porque no puede evadirse esta realidad- la narco-cultura, la narco expresión: narco-corridos, narco –cine, narco series, narco-novelas, etc.

S.B.R.– Los principales ideólogos de la creación de CP no sólo la veían como culturas subversivas, sino incluso como cultura crítica y con posibilidad de trascendencia. Esto así, desde mi punto de vista, y posiblemente desde el punto de vista de estos teóricos que aún viven – otros se han muerto, pero hay unos que aún viven- .

C.M.A.- ¿Propiamente mexicanos?

S.B.R.- Sí. Hablando de la creación de la institución de CP, es subversiva pero además crítica y con trascendencia, entonces, la cultura, digamos del narco, si bien es cultura que sale de los cánones de lo que es la alta cultura, sí es CP, no tiene caso negarlo, porque efectivamente es una práctica que realizan muchas personas, te guste o no te guste. Es decir, me guste o no me guste, este “Pasito perrón” es cierto que una parte de la población lo toma como una práctica humana y por lo tanto es una CP, ahora, que sea crítica, eso sí no lo sé, y no lo sé ¿por qué?  porque  no subvierte, y digamos, esta necesidad que tienen algunas televisoras, productoras, y medios que han utilizado esta cultura para obtener beneficios económicos. Las series sobre narcos, pues ya sabemos, se publican en netflix, tv de paga. Muchas de los canales como Bandamax y eso, son también de paga, incluso sobre esas hay todo tipo de estrategias; yo he conocido bandas que no las ha grabado ninguna disquera, y sin embargo sus conciertos rompen records de asistencia, porque en el subterráneo de nuestra sociedad hay ríos que comunican y que hacen de esta práctica humana, pues, una práctica colectiva. Entonces, sí es CP.

C.M.A. Dimensionándolo en la geografía que nos corresponde, que es propiamente el sureste veracruzano, como observadora social, qué nos puede decir al respecto de que en el sureste veracruzano que tradicionalmente respiraba son jarocho y tradiciones afines, haya tanta difusión ahora de la cultura narco  con especifico carácter de difusión de prácticas que se llevan a cabo en el norte de nuestro país, dígase desde los sombreros texanas, palabrería que se ha adoptado al momento de comunicarse entre ellos, y que, musicalmente hablando, el son jarocho, de alguna manera quede relegado.

S.B.R.- el son jarocho obedece a una tradición muy antigua de la fundación del sureste veracruzano. Lo que nosotros conocemos como el Sotavento, que viene desde la Cuenca del Papaloapan, incluso hasta unos municipios de Tabasco y Chiapas. Y digamos que gracias a la intervención de CP se pudo rescatar de manera eficiente el son jarocho. Ahora ya tenemos grandes exponentes del son, incluso con mezclas bastante atractivas. La narco cultura obedece a un proceso social más que cultural, este proceso social consiste en que el país vive y se alimenta de la delincuencia, tanto la institucional como lo que se conoce como delincuencia organizada. Somos un país que sobrevive gracias a la delincuencia, entonces, si usted ha conocido distintas ciudades, y le pongo el ejemplo: Coatzacoalcos, Xalapa, Acayucan y muchas otras ciudades en el sureste, la mayoría son parecidas. Hay un centro comercial, hay un centro con catedrales, pero además, hay casas de empeño, cafés alrededor del zócalo, en algunos hay Mc Donalds  o Chedraguis. Es decir, las ciudades se están constituyendo como si fueran una calca de la otra, aunque a veces, por ejemplo, entre Xalapa y Acayucan haya diferencias culturales importantes, e incluso climáticas, y sin embargo se parecen por periféricos, avenidas.

El diseño arquitectónico urbano se parece, y por qué mencionamos esto, pues porque todas estas ciudades están construidas dentro del capitalismo. Explicamos haciendo este símil de arquitectura, porque nuestro país en tanto vive una guerra, una situación de pervivencia del tráfico, trasiego, de estupefacientes de droga. Desafortunadamente no es que haya mucha difusión o que haya apoyo a este tipo de práctica humana cultural, sino que se repiten los mismo procesos, hay unos cárteles de la droga que a veces están asociados a gobernantes que diseminan practicas humanas, y desafortunadamente, aunque la texana y la banda provengan del norte, y aunque aquí en el sureste veracruzano, en la zona de Playa Vicente, haya desde años atrás bandas de viento, con tubas y trombones, que le tocaban sones, y todas esas tradiciones y prácticas que heredaron de sus padres y abuelos, desafortunadamente las están perdiendo,  ahora están tocando como banda sinaloense, y esto se debe a vasos comunicantes que así como el capitalismo va construyendo las ciudades, los pueblos a su imagen y semejanza, así esta delincuencia organizada va construyendo las prácticas culturales a su imagen y semejanza, eso explica por qué acá en el sur les apetece escuchar al Julion al Komander, y después de eso súmele, que como eso deja dinero, obviamente las televisoras, las empresas artísticas, pues los promueven con giras para cualquier rincón del país. Entonces, digamos que lo que explica esto no solamente es una pérdida de lo que se llama conciencia cultural, o refinamiento cultural, sino que lo que vivimos es una guerra, en todo el país.

C.M.A.- ¿Las culturas populares como dependencia gubernamental tienen o han diseñado programas o proyectos de rescate de estas tradiciones culturales que se están perdiendo? Acaba usted de mencionar que estamos en una guerra, pongamos, una guerra cultural ¿cuál sería el quehacer más que nada, y cómo lo está llevando a cabo y afrontando la institución de CP? Y no hablo solamente del fenómeno comentado de la narco cultura relegando prácticas culturales del sureste veracruzano, sino en general.

S.B.R.– Desafortunadamente el presupuesto  que nosotros tenemos es mínimo. CP tiene una dirección estructural  y en cada estado existe por lo menos una unidad regional de culturas populares, en Veracruz tenemos tres, debido a la altitud y a la población que tenemos, una en Papantla, otra en Xalapa y la de aquí de Acayucan. A la acayuqueña le corresponde implementar programas en alrededor de 20 o 25 municipios del Estado, con un presupuesto mínimo desafortunadamente de 100 , 000 pesos al año, y eso cuando hay presupuesto, entonces, es demasiado poco, como para abordar todas las prácticas culturales que se están perdiendo, porque ahora hablábamos de la narco cultura, pero existen otras amenazas para las culturas populares en el sur, una de ellas es la migración, obviamente el caso de los migrantes cuando regresan no les interesa sembrar, o cosas respecto a su cultura, muchas veces gracias a la aportación de las remesas migrantes muchas fiestas se siguen realizando, pero lo que sí es que hay un impacto respecto a la cuestión del migrante y la cultura que adoptan.

Otra amenaza es obviamente  el impacto de las televisoras y los medios de comunicación; los muchachos, las muchachas se quieren parecer a la estrella de telenovela, se comportan como ellos, como “artistas” que poco tiene que ver con su realidad social, entonces, ya no quieren ser rezanderas, curanderas, parteras. Hay una práctica aquí que se llama “el hombre rayo” que es para leer el clima, pues también ya muchos muchachos no quieren continuar esa tradición de boca en boca. Hay muchas amenazas con respecto a distintas tradiciones culturales populares que pueden ser abordadas de manera marginal por parte de nosotros como institución, sí tenemos planes de rescate pero son marginales debido al presupuesto que percibimos. Hacemos algún tipo de incursión, por ejemplo, tenemos unos programas, y a las bandas que le comentaba, que están queriendo ser sinaloenses, no les damos proyectos de apoyo si no es condicionándoles, diciendo “si te damos el  apoyo pero tienes que tocarle por lo menos 5 veces al año a tal danza, para para que podamos rescatar dicha danza” es la única manera que encontramos, y sí, el impacto es muy menor, y es cierto tenemos una situación muy difícil porque se están muriendo estas unidades regionales no sólo por el desdén de autoridades federales sino por la propia crisis que tiene Veracruz respecto a la serie de robos que conocemos hicieron los dos últimos gobernadores anteriores, y súmale el desdén que tiene el nuevo gobernador, porque si fuera diferente, nosotros por ejemplo tenemos un programa que se llama  “programa de apoyo a las culturas populares, comunitarias y municipales” y mediante el cual tenemos que entregar recursos desde 2016 y ya llegamos casi al final del 2017 y no hemos entregado nada, muchos de los acreedores solicitan recurso para hacer fiestas y pues sus fiestas ya pasaron hasta incluso dos veces, y el nuevo gobernador no tiene ningún tipo de sensibilidad ni ha considerado dar los recursos que le toca poner para este tipo de programas que nosotros tenemos.

C.M.A.Consideraría usted como verdadera la hipótesis de que el gobierno ha abierto este tipo de instituciones como lo es CP para que de alguna manera se apacigüe la necesidad de ello en caso que no las hubiera, y que como las hay, sólo se apacigüe burocráticamente aunque no se les apoye en nada, como decir: lo mantengo muriendo, tengo la dependencia y no mando ningún apoyo.

S.B.R.– Sí, claro, yo considero cierta esa hipótesis, recordemos que cuando inició el sexenio de Enrique Peña Nieto tuvo un conflicto muy fuerte con la lectura, los famosos tres libros que no supo mencionar, y con los universitarios en la Ibero, entonces, la imagen que tiene este presidente, es la de un presidente poco educado, que ni siquiera es bilingüe, su imagen es bastante negativa respecto al nivel de cultura que pudiera tener él. Si además  se suma que se tendría que cerrar la dependencia porque no tiene recursos para operar, seguramente eso sería un golpe muy fuerte para su sexenio, entonces, creo que ha preferido no cerrarla pero no hay ningún tipo de apoyo económico para nosotros. Hemos tenido recursos sólo desde 2014, llevamos 3 años sin dinero, entonces, cuando tenemos necesidad de hacer copias, viajes, muchas veces lo pagamos con nuestros recursos, y en otros Estados no es posible pagar la renta y digamos que está sobreviviendo debido a la creatividad y al impulso de los propios trabajadores no al impulso gubernamental, entonces, sí considero cierta esa hipótesis, porque es para el gobierno preferible tenerla así, sostenida por los propios trabajadores, que asumir el costo político de lo que significaría cerrarla, y sobre todo porque no hay ninguna otra institución que observe este tipo de trabajo institucional, no existe otro tipo de institución que pueda hacer lo mismo que nosotros.

 

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